Instalarse en un estrato, experimentar las posibilidades que nos ofrece, buscar en él un Lugar, un Colectivo, echar a andar un Proceso de experimentación: buscar los eventuales movimientos de desterritorialización, las posibles líneas de fuga.

“El CsO oscila constantemente entre las superficies que lo estratifican y el plano de inmanencia que lo libera. Libérenlo con un gesto demasiado violento, destruyan los estratos sin prudencia, y se habrán matado a ustedes mismos, hundido en un agujero negro o incluso arrastrado a una catástrofe, en lugar de trazar el plan. Lo peor no es quedar estratificado —organizado, significado, sujeto— sino precipitar los estratos en un desmoronamiento suicida o demente, que los hace recaer sobre nosotros, como un peso definitivo. Habría, pues, que hacer lo siguiente: instalarse en un estrato, experimentar las posibilidades que nos ofrece, buscar en él un lugar favorable, los eventuales movimientos de desterritorialización, las posibles líneas de fuga, experimentarlas, asegurar aquí y allá conjunciones de flujo, intentar segmento por segmento continuums de intensidades, tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra. Sólo así, manteniendo una relación meticulosa con los estratos, se consigue liberar las líneas de fuga, hacer pasar y huir los flujos conjugados, liberar intensidades continuas para lograr un CsO. Pues el CsO es todo eso: necesariamente un Lugar, necesariamente un Proceso de experimentación, necesariamente un Colectivo (agenciando elementos, cosas, vegetales, animales, herramientas, hombres, potencias, fragmentos de todo eso; pues no puede hablarse de mi cuerpo sin órganos, sino de yo en él, lo que queda de mí, inalterable y cambiando de forma, franqueando umbrales)”

Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, pág. 166