por Juan Pablo Anaya

“En vez de antropomorfizar a la IA, debemos conocer los verdaderos riesgos que se desprenden de su uso”, escribe Dafna Feinholz. Aunque estoy de acuerdo, se me ocurre una idea complementaria: en vez de antropomorfizar a la IA, deberíamos también de repensar los automatismos que conforman a los humanos (al punto en que los algoritmos y los programas computacionales pudieron replicarlos).