«La oposición al autoritarismo que nos llegará» Fernando Broncano

por Juan Pablo Anaya

«La mejor defensa de la democracia es que es un sistema en que se pueden pedir responsabilidades. Cuando es la derecha y cuando es la izquierda. Mucho más cuando es la izquierda que quiere preservar ideales morales de transparencia. La desolación te inunda cuando descubres que en quienes depositaste tu confianza la han traicionado. Fue Podemos por sus derivas estalinistas, fueron líderes de Sumar por su comportamiento y su dirección por su desastre organizativo, ha sido el Psoe por volver a las andanzas de siempre, de las burocracias corruptas. Tantas ilusiones de tanta gente, tantas horas dedicadas, en alguna gente, la mejor, sus propias carreras. Todo traicionado. Querría encontrar disculpas, optar por males menores, pero siento heridas de muerte las palabras.

Los momentos más intensos (y a veces pedagógicos) de las democracias son aquellos en los que se crean dilemas básicos donde se enfrentan consideraciones de moralidad política con otras de oportunidad e instrumentalidad política. Cada cual tiene sus opiniones en esos momentos y el cálculo de consecuencias puede que sea una buena razón para unos y para otros predominen los principios morales de responsabilidad. Respeto todas las opiniones y, como tanta gente, siento temor por las prácticas y leyes que van a poner en marcha las coaliciones de Vox y PP (es posible que Vox supere al PP en votos), pero si pudiera tener voz en este entierro, que no la tengo, diría que lo mejor es convocar ya elecciones. Si la izquierda del Psoe está dividida, es su responsabilidad. Si el Psoe está en quiebra, es su responsabilidad. Llevo días deprimido como mucha gente que no hemos sido responsables de ninguno de estos desastres, y muy irritado porque quienes pagan las consecuencias de malas políticas no son los que las ponen en marcha y mantienen.

Quizás esto sirva para aprender algo: los partidos tienden a convertirse organizaciones que ponen en cabeza líderes más o menos atractivos mediáticamente y se rodean de fontaneros oscuros, pragmáticos, «realistas», que tienden a generar burocracias, manipulaciones, y estructuras autoritarias. Parece que nunca se aprende de esto. Quizás en la oposición al autoritarismo que nos llegará surgan nuevas cabezas que sepan extraer consecuencias de los claroscuros de estas últimas dos décadas”