La última persona joven del mundo escribe sus memorias

por Juan Pablo Anaya

“Ésta es la historia de mi llegada a la mayoría de edad. Me dijeron que la escribiera para que todos supieran cómo me siento. No tengo la menor idea de cómo me siento, pero en cuanto lo sepa lo compartiré.

El señor Anderson me dijo que escribiera con una tristeza tácita que escondiera el dolor del asombro. O algo así. Principalmente, me siento cansado. No me permiten detenerme.

Esta mañana, me despertaron a las siete para que me rebelara contra la autoridad durante una hora. Después, quince minutos para el desayuno, antes de llevarme al estudio para grabar la pista vocal de mi nuevo sencillo, “Soy inocente (tócame)”. Eso tomó hora y media debido a que no respiraba de la manera correcta. Como si estuviera jadeando, pero no tanto. Después, el señor Ogawa quiso que pasara media hora siendo un poeta furioso, con spandex negro, y después pasé dos horas modelando lo último de la moda mientras Belinda Stein me preguntaba qué quieren los jóvenes. Como soy el único joven vivo, le dije que quería una dona. No se me permite comer donas, por aquello de mi figura”.

Fragmento del cuento “La última persona joven del mundo escribe sus memorias” escrito por Charlie Jane Anderson, traducido por José Rojo para el libro 25 minutos en el futuro.

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