Hoy a las 19 hrs, como parte del Hackmitin, en el Rancho electrónico, presentamos la edición digital de “Los abajocomunes”

por Juan Pablo Anaya

PresentaciónAbajocomunes

Hoy a las 19 hrs, como parte del Hackmitin, en el Rancho electrónico, presentamos la edición digital de “Los abajocomunes”, escrito por Fred Moten y Stefano Harney, y traducido por Cristina Rivera-Garza, Marta Malo y el que escribe estas líneas. Además hablaremos de las prácticas de subrayado del texto que hemos llevado a cabo (Alma, Paola/Polen y otros Campechanos) con la banda del Cráter Invertido (Yollotl, Sol y Andrés) y de las herramientas de edición libre que ha usado La campechana mental (particularmente Aradnix, Hacklib y Bbabel) para la edición del texto. ¡Cáiganle!

Hartas gracias a Francisco Estrada, por revisar toda la traducción, a Cintia Martínez, por ayudarme con la primera versión de la Introducción del libro y a Gabriel Elías y Paul Barnaby, por su paciencia para escuchar algunas de mis dudas del inglés. Hartas gracias a toda la banda del Seminario de Producción Fotográfica 2017 (Yolanda, Pierre, Alma, Antonio, Aaron, Alejandra, Alejandro, Dahlia, Darinka, Elizabeth, Erik, Esteban, Flora y Kendy) del Centro de la Imagen que leyó conmigo el capítulo “Fantasear en la bodega [del barco de esclavos]”.

Aquí una sinópsis del libro:

“Los ensayos de Los abajocomunes exploran “un modo de vivir juntos” y “de estar juntos que no puede ser compartido como un modelo” a imitar, “sino como una instancia” a experimentar.

Fred Moten y Stefano Harney hackean el código fuente con el que operan las nociones de política y políticas públicas, universidad, negligencia, crédito y gobernanza. A la par, okupan distintos conceptos con disputas internas que retoman la herencia de las Panteras Negras.

La abolición de la esclavitud se alía entonces con la abolición de una sociedad donde existen el salario y las prisiones. La negritud se desmarca de una práctica identitaria y se vincula con una condición rota del ser. Al okupar estos conceptos (entre otros) Moten y Harney reclaman el derecho de la tradición radical negra a cuestionar los supuestos que operan en los Estudios afroamericanos, haciéndole un lugar tanto en la teoría social y política contemporánea, como en el discurso activista.

Ante una forma de capitalismo, que Moten y Harney definen como logística, la apuesta política de Los abajocomunes es por una forma de relación que vuelva a dar importancia a los planes y a las prácticas que surgen entre los cuerpos. El libro lleva a cabo esta tarea desde una estética negra compleja, exigente con el lector, que entremezcla lo teórico y lo poético y que pone en juego un conjunto de referencias filosóficas, cinematográficas, musicales y sonoras que trazan, a la manera de la improvisación en el jazz, un camino de huida vuelto hacia el porvenir.”

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