el humor, el sarcasmo… (1a parte)

por Juan Pablo Anaya

En el prologo del texto Mitologías (1957), Roland Barthes afirmaba que el sarcasmo era el método que le permitía escribir en medio de la “objetividad” que pretenden los saberes establecidos y la “subjetividad” que reclama todo aquel que no escribe vestido de profe. Cuando el propio Barthes decía que está contradicción convertía al sarcasmo en condición de verdad, considero que identificaba una estrategia para la escritura. Si la burla o la ironía mordaz que sugerían sus textos arrancaba la risa (o la rabia) de quien se aproximaba al texto, el saber utilizado para el análisis había logrado convencer al lector, mientras que la perspectiva escogida por el escritor había logrado la empatía (o el rechazo suficiente) para activar un proceso de reflexión en aquel que se encuentra con el que escribe.

La risa construye un contrato que tiene como única garantía de su eficacia, el saber jugar con las expectativas y creencias del lector. Cuando el humor está de por medio, no se le pide al espectador que acepte la importancia de lo que sucederá de antemano, sino que se corre el riesgo de instrumentar una estrategia que llame su atención de tal manera que, en el momento menos esperado, se vea involucrado en el juego. Quizá en esto resida su importancia literaria: cuando el humor esta de por medio el lector está obligado a captar el hecho que sucede en el texto, sin que las muletas de la costumbre le sirvan para aprehender el sentido de ese acontecimiento.

Para que los mecanismos del humor sean eficaces es necesario un distanciamiento del lector respecto de la circunstancia. Algo así como un poco de “anestesia en el corazón” que disminuya su implicación emocional y le permita reírse de lo que sucede. Así el drama se transforma en comedia. En las distintas estrategias para convocar a la risa lo que está en juego es una postura o una perspectiva con respecto a la circunstancia en la que incide el chascarrilo. Lo anterior quedá claro en las diferencias que guarda la ironía con otras formas del humor.

Del sarcasmo y la ironía trataré en la próxima entrega… (promesa a futuro… en algún momento dejaré en claro cuál es su diferencia con la superficie plana en la que sucede el humor)

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