La aporía en la figura del legislador, según Rousseau

por Juan Pablo Anaya

“El legislador es, en todos los aspectos, un hombre extraordinario (…). Si debe serlo por su genio, no lo es menos por su función. No es magistratura, no es soberanía. Esta función, que constituye la República, no entra en su constitución; es una función particular y superior que no tiene nada de común con el imperio humano.

(…)

Así, se encuentra a la vez en la obra de la legislación dos cosas que parecen incompatibles: una empresa por encima de la fuerza humana y, para ejecutarla, una autoridad que no es nada.”

Rousseau, Jean-Jacques, “Capítulo VII. Del legislador” en El contrato social, trad. Consuelo Bergés, Madrid: Editorial Gredos, 2011, pág. 291.