“El escritor se ve afectado a tal grado que los medios que le ofrece su lengua le resultan inadecuados, y esta misma afección externa lo fuerza a subvertir el idioma, liberando una lengua extranjera dentro de la propia hasta alcanzar el límite del lenguaje”

por Juan Pablo Anaya

“El escritor es un personaje que se construye y se excede a sí mismo en el modo peculiar en que asume el proceso de la escritura: resquebraja las opiniones, se inmiscuye más allá de los cuentos hasta volverlos incomprensibles ‘porque no se sabe cómo soñarlos ni reproducirlos’, se remonta a lo inmemorial perdiéndose en ello mismo hasta el punto de diluir su yo y, volviéndose como un flujo en relación con otros flujos “fuera y dentro del propio ser”, se ve afectado a tal grado que los medios que le ofrece su lengua le resultan inadecuados, y esta misma afección externa lo fuerza a subvertir el idioma, liberando una lengua extranjera dentro de la propia hasta que “alcance los límites del lenguaje y devenga otra cosa que escritor, conquistando visiones fragmentadas que pasan por las palabras del poeta, por los colores del pintor o los sonidos del músico”. La conquista de estas visiones requiere ineludiblemente de una lucha no contra el lenguaje sino entre el lenguaje, lucha en la cual éste es sacado de sus caminos trillados y llevado a delirar. El delirio literario es una perturbación de la razón no a través de disparates que la denigran sino mediante visiones que ella no puede alcanzar.”

Crescenciano Tirado, sobre la aproximación de Deleuze a la literatura, aquí: http://www.revistas.filos.unam.mx/index.php/theoria/article/view/436/394