«Hey / dive / dive / dive…»
“Layo, rey de Tebas, había recibido el oráculo de que si engendrase alguna vez un hijo, el niño, una vez adulto, le daría muerte. Sin embargo, estando ebrio, se unió a su esposa Yocasta, y tuvo un hijo en Tebas. Al nacer el niño, Layo le atravesó con fíbulas los pies y lo entregó a un pastor para que lo abandonara. Layo esperaba escapar así del oráculo puesto que matarlo directamente habría sido una impiedad y creía que nadie recogería a un recién nacido con los pies atravesados. Así pues, fue abandonado en el monte Citerón pero fue hallado por otros pastores que lo entregaron al rey Pólibo de Corinto. Peribea o Mérope, la esposa de Pólibo y reina de Corinto, se encargó de la crianza del bebé”
«there’s also the notion of a claim or a demand in which the authority of the demand is from some kind of multiphonic delirium or fantasy that undermines the univocal authority of sovereignty… It’s 1970. Coltrane died in ’67, but he’s still in the air everywhere. And his tone, which was a tone of appeal –‘appeal is a cool word, ‘appeal’ as in to make an appeal but also peal; there was an urgent intensity to his sound, a stridency. So, what I’m trying to get at is a there was this notion of the cacophony of the demand» Fred Moten
«Gógol, que es el Moliére ruso, dice… aunque no me acuerdo dónde… bueno, en alguna parte, que «la auténtica musa de la comedia es aquélla que hace correr las lágrimas sobre la máscara de la risa»
Sacher-Masoch, La venus de las pieles
“Hablé con un hombre
allá en las vías.
Le pregunté
como hacía para no volverse loco.
Me dijo, “mira aquí muchacho
y deja de estar tan alegre
y por todos los cielos
ya deja de estar tan triste”
“renunciando al juicio teníamos la impresión de privarnos de todos los medios de establecer diferencias entre existentes, entre modos de existencia, como si entonces todo fuera equivalente. ¿Pero no es más bien el juicio lo que supone criterios preexistentes (valores supuestamente superiores), y preexistentes desde siempre (desde la noche de los tiempos), de tal modo que no puede aprehender lo que hay de nuevo en un existente, ni siquiera presentir la creación de un modo de existencia? Un modo de estas características se crea vitalmente, a través del combate, en el insomnio del dormir, no sin una cierta crueldad contra uno mismo: nada de todo esto resulta del juicio. El juicio impide la llegada de cualquier nuevo modo de existencia. Pues éste se crea por sus propias fuerzas, es decir por las fuerzas que sabe captar, y vale por sí mismo, en tanto en cuanto hace que exista la nueva combinación. Tal vez sea éste el secreto: hacer que exista, no juzgar. Si resulta tan repugnante juzgar, no es porque todo sea igualmente bueno, sino por el contrario porque todo lo que vale sólo puede hacerse y distinguirse desafiando el juicio. ¿Qué juicio de experto en arte podría referirse a la obra venidera? No tenemos por qué juzgar los demás existentes, sino sentir si nos convienen o no nos convienen, es decir, si nos aportan fuerzas o bien nos remiten a las miserias de la guerra, a las pobrezas del sueño, a los rigores de la organización. Como ya dijera Spinoza, se trata de un problema de amor y de odio, no de juicio”
Gilles Deleuze, “Para acabar con el juicio” en Crítica y clínica.
“se nos hace creer que los problemas son dados completamente hechos y que desaparecen en las respuestas o la solución; bajo ese doble aspecto, ya no pueden ser sino fantasmas. Se nos hace creer que la actividad de pensar, y también lo verdadero y lo falso en relación con esa actividad, sólo comienzan con la búsqueda de soluciones, sólo conciernen a las soluciones. Es probable que esa creencia tenga el mismo origen que los otros postulados de la imagen dogmática [del pensamiento]: siempre ejemplos pueriles separados de su contexto, arbitrariamente erigidos en modelos. Es un prejuicio infantil, según el cual el maestro da un problema, y nuestra tarea es resolverlo para que después el resultado sea calificado de verdadero o de falso por una autoridad poderosa. Y además es un prejuicio social –cuyo interés visible es mantenernos niños– que siempre nos invita a resolver problemas venidos de otra parte y que nos consuela o nos distrae diciéndonos que hemos vencido si hemos sabido responder: el problema es un obstáculo, y quien responde, una especie de Hércules. Ese es el origen de una grotesca imagen de la cultura que se encuentra tanto en los tests como en las consignas del gobierno, o en los concursos de los diarios (donde cada uno es invitado a elegir de acuerdo con su gusto, con la condición de que ese gusto coincida con el de todos). Sea usted mismo, dando por sentado que ese yo [moi] debe ser el de los otros. Como si no permaneciéramos esclavos, en tanto no disponemos de los problemas mismos, de una participación en los problemas, de un derecho a los problemas, de una gestión de los problemas.”
(Deleuze, Diferencia y repetición)
“La verdadera libertad reside en un poder de decisión, de constitución de los problemas mismos: ‘(…) pero plantear [el problema] no es simplemente descubrir, es inventar. El descubrimiento atañe a lo que ya existe actual o virtualmente: era, pues, seguro que tarde o temprano tenía que llegar. La invención le da el ser a lo que no era y hubiera podido no llegar jamas. Ya en matemáticas, y con mucha mayor razón en metafísica, lo más frecuente es que el esfuerzo de la invención consista en suscitar el problema, en crear los términos mediante los cuales se planteará’ (Bergson)”
(Deleuze, El bergsonismo)
“El movimiento del nadador no se parece al de la ola; y, precisamente, los movimientos del profesor de natación que reproducimos sobre la arena no son nada con relación a los movimientos ‘de la ola que sólo aprenderemos a evitar cuando los captemos prácticamente como signos. Ese es el motivo por el cual es tan difícil explicar el proceso del aprendizaje: hay una familiaridad práctica, innata o adquirida, con los signos, que convierte toda educación en algo amoroso, pero también mortal. No aprendemos nada con aquel que nos dice: “haz como yo”. Nuestros únicos maestros son aquellos que nos dicen: “haz junto conmigo”, y que, en lugar de proponernos gestos que debemos reproducir, supieron emitir signos susceptibles de desarrollarse en lo heterogéneo. En otros términos, no hay ideomotricidad, sino tan sólo sensorio-motricidad. Cuando el cuerpo conjuga sus puntos notables con los de la ola, anuda el principio de una repetición que ya no es la de lo Mismo, sino que comprende lo Otro, que comprende la diferencia, de una ola y de un gesto al otro, y que transporta esta diferencia en el espacio repetitivo así constituido. Aprender es, en efecto, constituir este espacio del encuentro por medio de signos, en el que los puntos relevantes se entrelazan los unos con los otros, y donde la repetición se formula al mismo tiempo que se disfraza.”
Gilles Deleuze
Blog de literatura de Martín Cristal. Diario de lectura y otros textos
Just another WordPress.com weblog
Apuntes para picotear
Recovering the past, creating the future
Revista latinoamericana de ciencia ficción
En defensa de la vida y un habitar digno
Learn easily Greek via the linguistic relationships and the roots of the English words.
SOBRE CRÍTICA. VISUALIDAD. ESCRITURA. POEMA: ENCUENTROS; Un objeto, una cosa. Nos sentamos frente a él. Lo interrogamos: él nos dice algo. El desmontaje es en tiempo ahora: Una crítica de voces. Una crítica de imágenes. Recuerdos. Flashazos.
ARCHIVO DE PROYECTOS
Sobre la administración responsable y sostenible del planeta
arte, sociología, cuerpo vibrátil
Consejos para promover la biodiversidad en las ciudades
memoria[ndo]
informática, arqueología, opinión ...
Falsa antología mexiquense
Siguiendo el laberinto de nuestro deseo