«1o) No hay reglas preexistentes; cada tirada inventa sus reglas, lleva en sí su propia regla.
2o) En lugar de dividir el azar en un número de tiradas realmente distintas, el conjunto de tiradas afirma todo el azar y no cesa de ramificarlo en cada tirada.
3o) (…) Cada tirada emite puntos singulares, los puntos de los dados. Pero el conjunto de tiradas está comprendido en el punto aleatorio (…) Las tiradas son sucesivas unas respecto de otras, pero simultáneas respecto a este punto que cambia siempre la regla, que coordina y ramifica las series correspondientes, insuflando el azar a todo lo largo de cada una. (…) Cada tirada opera una distribución de singularidades, constelación (…)
4o) Un juego tal, sin reglas, sin vencedores ni vencidos, sin responsabilidad, juego de la inocencia (…) en el que la destreza y el azar ya no se distinguen (…) El juego ideal del que hablamos no puede ser realizado por un hombre o por un dios. Sólo puede ser pensado (…) Es, pues, el juego reservado al pensamiento y al arte, donde ya no hay sino victorias para los que han sabido jugar, es decir, afirmar y ramificar el azar, en lugar de dividirlo para dominarlo, para apostar, para ganar.»
«Hacemos rizoma con nuestros virus, o más bien nuestros virus nos obligan a hacer rizoma con otros animales. Como dice Jacob, las transferencias de material genético por virus u otros procedimientos, las fusiones de células procedentes de especies diferentes, tienen resultados análogos a los de los ―amores abominables tan apreciados en la Antigüedad y en la Edad Media. Comunicaciones transversales entre líneas diferenciadas que borran los árboles genealógicos. Buscar siempre lo molecular, o incluso la partícula submolecular con la que hacemos alianza. Más que de nuestras enfermedades hereditarias o que tienen su propia descendencia, evolucionamos y morimos de nuestras gripes polimórficas y rizomáticas.»
Deleuze y Guattari, Mil mesetas
«El legislador es, en todos los aspectos, un hombre extraordinario (…). Si debe serlo por su genio, no lo es menos por su función. No es magistratura, no es soberanía. Esta función, que constituye la República, no entra en su constitución; es una función particular y superior que no tiene nada de común con el imperio humano.
(…)
Así, se encuentra a la vez en la obra de la legislación dos cosas que parecen incompatibles: una empresa por encima de la fuerza humana y, para ejecutarla, una autoridad que no es nada.»
Rousseau, Jean-Jacques, «Capítulo VII. Del legislador» en El contrato social, trad. Consuelo Bergés, Madrid: Editorial Gredos, 2011, pág. 291.
«El caminante. Quien en alguna medida ha alcanzado la libertad de la razón no puede sentirse sobre la tierra más que como un viajero, aunque no como alguien que viaja hacia una meta final: pues no la hay. Pero sin duda quiere observar y tener los ojos abiertos para todo lo que propiamente hablando ocurre en el mundo; por eso no puede prender su corazón demasiado firmemente de nada singular; en él mismo ha de haber algo de vagabundo que halle su placer en el cambio y la transitoriedad. Por supuesto, tal hombre pasará malas noches, en las que esté cansado y encuentre cerrada la puerta de la ciudad que debía ofrecerle descanso; quizá además, como en Oriente, el desierto llegue hasta la puerta, las fieras aúllen tan pronto más lejos como más cerca, se levante un fuerte viento, los ladrones le roben sus acémilas. Entonces la noche pavorosa desciende sobre él como un segundo desierto en el desierto y su corazón se cansa de caminar.
Leer el resto de esta entrada »«Loosing love
is like a window in your heart
everybody sees you’re blown apart
everybody sees the wind blow»
“Cuando Maimón se pregunta: “ ¿Soy kantiano? ¿Soy antikantiano?”, ¿no hay allí una pregunta de perverso? Es todo el humor del perverso: obedecer con tanto celo que al final la ley se ve invertida puesto que termina por favorecer lo que se suponía prohibir. De allí el gran interés de Deleuze por el masoquismo, y especialmente por su “espíritu jurídico”. Precisamente, la denegación en Masoch — tan importante para la perversión en general— “no consiste en negar y ni siquiera en destruir, sino mucho más que eso, consiste en impugnar la legitimidad de lo que es, en someter lo que es a una suerte de suspensión, de neutralización, aptas para abrir ante nosotros, más allá de lo dado, un nuevo horizonte no dado». ¿La perversión como crítica de los fundamentos, en el nombre mismo de la búsqueda más celosa de un fundamento?
Leer el resto de esta entrada »Blog de literatura de Martín Cristal. Diario de lectura y otros textos
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SOBRE CRÍTICA. VISUALIDAD. ESCRITURA. POEMA: ENCUENTROS; Un objeto, una cosa. Nos sentamos frente a él. Lo interrogamos: él nos dice algo. El desmontaje es en tiempo ahora: Una crítica de voces. Una crítica de imágenes. Recuerdos. Flashazos.
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